La Naturaleza del Deseo

El siguiente artículo es una exploración sobre la naturaleza del deseo. Tiene como finalidad comprender más profundamente porqué deseamos, cuáles son algunas de las funciones del deseo, cómo nos benefician o nos atrapan y de qué forma tienen un impacto en nuestra vida.

 

Comprender la naturaleza del deseo es tremendamente importante ya que cuando hablamos de manifestar nuestra vida conscientemente, es la energía del deseo la que nos motiva a crear algo en primer lugar.

 

La energía del deseo es una energía de movimiento. Una energía que nos quiere llevar de un punto A a un punto B, ya sea a través de tener algo nuevo, experimentar algo diferente, ser algo distinto a lo que somos, aprender, vivir en un lugar nuevo, salir de una relación, entrar a una relación, etc.

 

Al igual que las necesidades humanas, los deseos pueden ser infinitos. Cuando cumplimos un deseo, muy pronto experimentamos uno nuevo. El deseo y la energía del cambio van de la mano y fluyen juntos transformando la vida en todo momento.

 

Algunos de los deseos que tenemos durante el día son deseos que vienen del cuerpo, como nuestro deseo de comer, tomar agua, tener sexo, caminar o descansar. Otros deseos son emocionales y nos motivan a conectar con otros, a abrazar a otros, a buscar amor en otros o todo lo que nos rodea, etc. Otros deseos son mentales o espirituales, aquellos que buscan conocimiento o el desafío de aprender algo nuevo, encontrar una solución a algo, encontrar sentido, etc.

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El primer paso de la Manifestación Consciente es conectarnos con lo que queremos, o sea, conectarnos con la energía del deseo de nuestro momento presente. Una vez que hemos encontrado un deseo, vamos más profundo, aprendemos que aquello que pensamos muchas veces está condicionado por nuestros sistemas de creencia limitante y por lo tanto aprendemos a preguntarnos porqué queremos aquello que pensamos que queremos y nos damos cuenta de que siempre tiene relación a cómo nos queremos sentir. Comenzamos a aprender entonces acerca de Estados de Ser y a manifestar desde la profundidades de la energía que está conectada con el gozo.

 

¿Porqué el gozo? Porque el gozo es una energía satisfactoria en sí misma. Está profundamente vinculada a nuestra esencia de ser.

 

Esta energía del gozo se esta manifestando en diferentes deseo que emergen a la superficie de lo que somos dando forma a distintas experiencias que queremos vivir, objetos que queremos tener, relaciones que queremos compartir, etc.

 

Lo anterior, sin embargo, siempre y cuando estemos conscientes de estar creando desde la Abundancia y no desde la Carencia.

 

En palabras simples, la diferencia de los deseos que están basados en la abundancia y los deseos basados en la carencia es que los deseos basados en la abundancia se sienten expansivos, cuando piensas en hacerlos realidad todo tu ser vibra en un “sí” que sabe que es lo mejor para ti. Si bien puede haber bloqueos para hacerlo realidad, la esencia del deseo es expansiva.

 

Los deseos basados en la carencia, son deseos que llamamos deseos reaccionarios, o bien, son deseos basados en emociones contractivas tales como el remordimiento, venganza, culpa, castigo, etc. Lo que estos deseos están expresando es dolor interno, sufrimiento. Debemos trabajar primero en esta capa de energías.

 

Cuando reconocemos deseos contractivos en nosotros, el trabajo interno comienza por sanar lo que necesita ser sanado y el primer paso para hacer esto es reconocer, observar y permitir ser sin juicio la energía base de lo que está creando ese deseo reaccionario en primer lugar.

 

 

En manifestación consciente trabajamos con reconocer que tipo de deseo son los que están motivando lo que creamos en nuestra vida. Por que creas constantemente y eres capaz de hacer realidad todos tus deseos.

 

Las buenas noticias son que la naturaleza de tus deseos expansivos, aquellos alineados con tu gozo, vibran de una forma más elevada (no “mejor” sino que más vibraciones por segundo) que los deseos basados en el dolor o contractivos. Lo que quiere decir es que es más fácil y más rápido crear nuestros deseos expansivos.

 

Visto a mayor escala, debido a que la naturaleza de lo que somos en nuestro estado expansivo en esencia es gozo, es luz y es amor más allá del amor, nuestros deseos nos están guiando siempre hacia un estado de liberación interna.

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¿De qué forma escuchar nuestros deseos nos eleva?

 

Queremos realmente escucharnos. Queremos escuchar tanto los deseos expansivos de nuestro ser como los contractivos o reaccionarios. Con esta información tendremos un mapa claro de cómo sentirnos mejor, cómo estar mejor.

Cuando nos escuchamos nos damos cuenta de como la vida está diseñada para que gocemos y para que vivamos plenamente una vida más en armonía con nuestra esencia. Se necesita de gran esfuerzo y muchos sistemas de creencia basados en limitaciones que no son reales, para mantener una realidad de sufrimiento que no es sustentable en el largo plazo de todas formas (¡y que bueno que esto se así!). Se comienza por escucharnos y luego por permitirnos ser.

 

Nuestros deseos contractivos iluminan en nosotros las energías internas que aún necesitan ser resueltas. Estas pueden ser memorias de un pasado difícil, llantos que no nos permitimos llorar, juicios hacia nosotros mismos u otros, expectativas que otros no cumplieron, culpas, rabias, etc.

Las energías contractivas se crean en nosotros siempre a raíz de nuestra percepción de cómo creemos que las cosas fueron o porqué sucedieron. Los hechos, las circunstancias son neutrales, es el significado e interpretación que les damos (basados en creencias nuevamente) lo que crea trauma, asuntos no resueltos en vez de tratarse simplemente de una experiencia más en la vida.

Los deseos expansivos, por otro lado, son aquellos que, como mencionamos anteriormente, están alineados con vivir una experiencia ya sea que no has vivido hasta entonces, de gozo, o bien algo que tu alma quiere experimentar en esta experiencia humana. Y recuerda que tu alma no tiene juicio.

 

En resumen, los deseos que piensas que son “negativos” te están mostrando donde mirar para sanar. Y aquellos deseos que piensas que son “positivos” y expansivos te están mostrando donde quieres expandirte.

 

Te invito a ver la naturaleza de tus deseos como guías y no como algo negativo o como aspectos de nosotros que debemos cambiar. Nuestros deseos cambian cuando nos escuchamos.

 

¿Podemos en algún momento dejar de desear?

Te invito a continuación que sigas profundizando en este tema a través del artículo “El deseo de Trascendencia”.

 

Como siempre, agradecida de que me leas, te invito a compartir esta información, a escucharte y a seguir creando una vida expansiva para ti y los que te rodean.

Y estaré feliz de leer tus comentarios y de verte en la Academia junto a otros que están explorando estos temas en profundidad, superando sus limitaciones y creando espectaculares vidas para si mismos y los demás.

 

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Javiera Correa