El Estado de Permitirnos

Vivimos una vida de restricciones.

La gran mayoría de nosotros creció en una sociedad constituida de reglas y de juicios sociales de lo que es “bueno o malo” pensar, decir, hacer, experimentar, soñar.

Nos damos cuenta de qué tan profundamente estas reglas están en nosotros cuando nos hacemos la pregunta “si fuera capaz de hacer cualquier cosa en mi vida, sin restricciones ni consecuencias ¿qué haría, tendría o sería?”. Aprovecha de tomarte unos minutos y hacerte esta pregunta ahora mismo.

 

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Muy posiblemente, notarás que además de los “grandes sueños expansivos” hay una parte tuya que se “restringe”, que se juzga de incluso estar considerando ciertas experiencias u objetos materiales y entierras en las profundidades de tu inconsciente esos pensamientos “errados” esperando que nadie se entere jamás de que estos han cruzado tu mente en primer lugar.

 

Y no creas que me estoy refiriendo exclusivamente a uno de los aspectos más oprimido de nuestra sociedad actual que es la fantasía sexual, sino que estos deseos pueden ser lo que consideramos “banales” (ejemplo: tener un auto de lujo, poseer más de tres propiedades, ser más alto y con distinto color de ojos, bajar de peso, etc), “egoístas” (querer que me den la posición de jefe en vez de a mi compañero, no ayudar a nadie nunca más y dedicarme a vivir la vida como quiera) o “errados” (desear que el perro de tu vecino se muera, tener dos parejas al mismo tiempo, mentir en el trabajo, desaparecer sin decirle a nadie y no volver nunca más, vestirte de mujer si eres hombre, tomar alcohol hasta perder la consciencia, etc).

 

Algunos de los anteriores, por supuesto, son de baja vibración y otros de más alta vibración.

 

El punto está en que queremos reconocer que hay deseos que juzgamos como “correctos” y otros como “errados”.

 

La razón de porqué decidí escribir este artículo en primer lugar, es porque últimamente he estado observado en profundidad la pregunta “qué quiero”. Como seres libres y eternos que todos somos, este es el primer paso de la manifestación consciente y el más importante para ser capaces de atraer aquello que realmente queremos.

 

En esta observación es que primero reconocí ese aspecto en mi misma que censuraba los deseos errados y permitía solo los “positivos”. Tuve que ir más allá.

 

Me hice la pregunta: ¿qué pasaría simplemente permitiera que aquello que realmente quiero llegue a mi?

 

 

Lo interesante de esta pregunta es que en respuesta, me llevó muy rápidamente a un estado de confianza y gozo.

¿Y porqué es esto?

Por que energéticamente hablando, lo que queremos más allá de lo que pensamos que queremos tiene relación con cómo nos queremos sentir. Y en definitiva, todos nos queremos sentir plenos y felices.

 

Esta simple pregunta y el simple hecho de permitirme que el Universo me de lo que realmente quiero me conectó con la confianza y el descanso de que hay algo más allá de lo que "yo", en mi estado de consciencia limitado actual (pero no por eso mejor o peor que estados expansivos que estamos) piensoque deseo... Y luego descansé en la certeza de que eso va a llegar a mi, sin importar lo que eso sea, y de todas formas ya estoy feliz en mi estado presente.

 

Y este es el punto, para poder ser capaces de permitirnos estar en Estado de Permitirnos es necesario que confiemos en que no hay juicio con respecto a lo que nos va a hacer más felices.

 

Queremos ver la vida de forma más holística. Para la existencia no existe moral. Por supuesto, cuando dañas a otros te dañas a ti mismo, estás jugando juegos de baja vibración que no están en armonía con tu gozo en última instancia y por lo tanto, es mejor evitarlos (sin la necesidad de reprimirlos, puedes reconocer ese deseo de baja vibración en ti y dejarlo ir).

 

Hay muchos otros aspectos de la vida que no nos dejamos siquiera soñar por creer que son “errados”, en las religiones y credos podemos encontrar muchos de estos ejemplos, tales como los relacionados a la “moral y las buenas costumbres” o también la abundancia en general.

 

Permiso es la clave acá.

 

Permiso para reconocer lo que queremos, en especial ya que a través de este reconocimiento que permitimos que energías estancadas puedas transmutarse. Todo lo que reprimimos en nosotros mismos u otros está buscando una forma de salir eventualmente a la superficie. Una forma sana en que evitas que estas energías se manifiesten en tu vida de forma destructiva es reconociéndolas, permitirte sentirlas, agradecerles y dejarlas ir.

 

Algunas de las experiencias más significativas que he tenido en mi vida han sido aquellas en las que me he permitido algo nuevo, más allá de mi imaginación.

Hoy, estoy priorizando cultivar el Estado de Permitirme, para que el Universo sea capaz de operar, en su inteligencia expansiva infinita, lo que realmente es mejor para mi en todo sentido.

 

De esta forma descanso en esta certeza y no tengo que hacer nada más que recordarme estar en ese estado, observar y dejar ir cualquier resistencia y decir sí a lo que la vida me presente por delante.

 

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Javiera Correa