Un análisis al “por algo pasan las cosas” y la Perfección de todo lo que ES

A todos nos ha sucedido que cuando experimentamos una situación compleja, que generalmente nos produce dolor decimos con consuelo “por algo pasan las cosas”. 

Y esto es verdad, las cosas siempre tienen una causa de porque suceden. 

Es verdad que todo tiene una causalidad en la vida. En estricto rigor, todo lo que estamos viviendo ahora en nuestro presente es resultado decisiones, pensamientos y creencias de nuestro pasado.

 

Nuestro presente es la materialización de nuestro pasado.

 

Cuando vivimos sin consciencia de que podemos cambiar nuestro presente y futuro, crear conscientemente, no debemos sorprendernos demasiado de vivir situaciones que se repiten una y otra vez. Son patrones (circunstancias, personas, resultados, etc) que responden a las mismas creencias, pensamientos, palabras y Estados de Ser que las personas utilizan y “son” en el día a día sin saber cómo estas influyen en esto que decimos “por algo pasan las cosas”.

Para empoderarnos realmente en la vida queremos comenzar a comprender ese (o esos) algo(s)

En este artículo vamos a explorar distintos aspectos de esta frase que solemos usar frecuentemente en nuestra sociedad actual.

Vivir con consciencia versus sin consciencia

 

En estricto rigor, la consciencia lo es Todo. No es posible vivir sin consciencia ya que consciencia es lo que SOMOS. No nos confundamos, es necesario que no nos perdamos demasiado en conceptos e ideas, que al final son irrelevantes, pero sí, dirigen nuestra vida de muchas formas. Habiendo entendido lo anterior, volvamos al tema en cuestión.

 

Cuando vivimos “sin consciencia” lo más cercano es decir que estamos en “piloto automático”, no nos auto-observamos, no cuestionamos nuestra existencia, ni damos dirección a nuestra vida. Y no me refiero a que nos volvamos incansablemente exigentes con nosotros mismos. No queremos “corregirnos” porque no somos perfectos tales como somos, sino que queremos traer “consciencia” a los aspectos que no nos hacen gozar de nuestra experiencia de vivir. Se trata de dar dirección consciente a nuestra vida en vez de vernos arrastrados por nuestra propia ignorancia sobre nosotros mismos y la forma en que esta “realidad” funciona. 

 

Nos educamos, nos empoderamos, fluimos más y más con la existencia. 

 

Queremos observar que cuando algo sucede en nuestras vidas una y otra vez, se trata de patrones. Y tras los patrones queremos saber que hay sistemas de creencia (a nivel consciente o inconsciente), Vibraciones, Estados de Ser, pensamientos y/o afirmaciones que están creando estas situaciones una y otra vez. 

 

Tarde o temprano estas repeticiones (patrones) se harán tan obvias que las personas deberán llegar a preguntarse: “¿será que tengo algún rol sobre lo que me está sucediendo?”, “¿será que se puede entender la causa de tanta catástrofe personal / familia, similar en todo sentido una y otra vez?

Por supuesto que se puede.

 

Aquí es cuando la frase y creencia “por algo suceden las cosas” comienza a desintegrarse y en reemplazo comienza a surgir el cuestionamiento profundo. 

Y queremos saber que las preguntas y respuestas siempre vienen juntas. Las preguntas internas permiten que las respuestas emerjan. 

La pregunta antecede la respuesta. Por eso es importante que la pregunta haya surgido en primer lugar.

 

Externalizando nuestra responsabilidad a "algo" más

“Por algo suceden las cosas” externaliza nuestra responsabilidad sobre lo que nos sucede a “algo más”.

Externalizar nuestra responsabilidad nos hace víctimas de la vida. Nos despojamos nosotros mismos (a través de esta creencia) de nuestro poder de crear y cambiar lo que nos sucede. Es cómodo descansar en que por algo pasan las cosas. Si bien nos brinda consuelo, queremos combinar la responsabilidad junto a la observación consciente de ese posible "algo". 

Sacarle el aprendizaje profundo a lo sucedido. Aunque a veces duele... la verdad a veces duele, pero nos hace libres. 

 

Ahora bien, 

¿Porqué querríamos externalizar nuestra responsabilidad en primer lugar?

 

Porque a nadie le gusta ver que ha creado dolor para su vida o la de otros, que ha reiterado en situaciones de “fracaso” o “vergüenza” o “dolor y abuso”. 

Externalizamos nuestra responsabilidad porque es una forma de protegernos de sentir culpa ante lo que hemos creado en nuestra vida o dolor ante ver que causamos dolor a otros o a nosotros mismos. Esto es natural.

A veces también porque cuando admitimos que, en algún grado, de alguna forma, tenemos responsabilidad de lo que nos sucede, esto automáticamente nos saca de nuestro estado de víctima.

Y queremos observar que cuando somos víctimas esta es también una forma de ser querido, llamar la atención y ser rescatados. Si somos víctimas de lo que nos ha sucedido ya no tenemos responsabilidad. 

 

Todo esto está bien. 

Sólo queremos hacernos conscientes de estas dinámicas.

 

El empoderamiento tiene mucho que ver con el Amor profundo. Comprender las dinámicas profundas del ser humano nos HUMANIZA. Nos permite ver con amplitud a las personas, las sociedades, a los “malos” a los “buenos” a los “salvadores, víctimas y victimarios” y hacernos preguntas más poderosas para el real bienestar de todos tales como ¿se puede amar sin sufrir? ¿cómo puedo dejar de repetir / atraer lo que me sucede en la vida? ¿cómo puedo aprender sin dolor? 

LA PERFECCIÓN DE TODO LO QUE ES

 

Finalmente, quiero cerrar este artículo contrarrestando todo lo expuesto bajo el prisma de que sí, existe una perfección que está más allá de la comprensión mental de las cosas, una perfección de todo lo que ES que se experimenta cuando conectamos con nosotros y en consecuencia todo lo que nos rodea.

Esta experiencia (del Ser) y no “comprensión” (de la Mente) trasciende lo que hemos estado discutiendo anteriormente en este artículo (me gusta ir un paso más allá). 

 

Sí, podemos (y queremos) empoderarnos en comprender porqué sucede lo que nos sucede (Mente). En la EXPERIENCIA de la perfección de porqué suceden las cosas solo podemos Experimentarlo, para ello: conectar con nosotros mismos más y más. 

Y también decir que de todo lo que nos sucede, siempre podemos encontrar un beneficio, absolutamente siempre. Y es sano que practiquemos esto, ya que hace nuestras vida más gratas en todo sentido.

 

En términos último, sí existe una perfección en todo lo que sucede y también sí, todo sucede por algo. 

 

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Javiera Correa