Sobre el Arte de Escuchar y el Poder de los Estados de No-Juicio.

Cómo el escuchar nos sana: la herramienta más sencilla de transformación al alcance de todos.

 

Hoy por hoy estamos ávidos de expresarnos. De contar lo que realmente estamos sintiendo. En una sociedad donde los logros, apariencias y el tener definen erradamente el valor de lo que somos, por miedo a ser juzgados por otros (y por lo tanto sentirnos separados y no queridos) mantenemos una careta que nos está costando nuestra salud interna y disfrute de la vida desde su simplicidad más pura. 

 

Cuando sentimos que ya no podemos más, o bien nuestra incapacidad de expresarnos, de vivir nuestra verdad, se ha traducido en una enfermedad o en un Estado de Ser de constante conflicto interno recurrimos finalmente a ayuda externa (un amigo o un profesional) y nos exponemos finalmente ante la verdad de lo que estamos sintiendo, está sucediendo o queremos ser. 

Admitir lo que ES, aquello que realmente está pasando es el primer paso para la sanación profunda y transformación real.

 

Y ya sea que tu estés buscando ayuda en otros u otros se estén apoyando en ti en estos momentos, como alguien que ha tenido experiencia en trabajar con experimentados terapeutas, guías espirituales y con miles de horas escuchando a otros de forma natural en sus dolores humanos más profundos, tengo la certeza de que esta información es de vital importancia para nuestra sociedad en general.

En este artículo me interesa que exploremos juntos sobre el Arte de Escuchar y el Poder de los Estados de No-juicio, conceptos que hablan de las herramientas más simples, más poderosas y de más fácil acceso para nuestro bienestar y el de otros. 

 

E independiente de si eres terapeuta de profesión o en tu vida te dedicas a algo completamente ajeno a esto, todos tenemos muchas veces un amigo o familiar que requerirá de tu presencia y ayuda en algún momento y más aún: los principios de este artículo se aplican también a nuestra sanación personal con nosotros mismos.

 

Comencemos con el Arte de Escuchar: ¿Qué es escuchar?

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Comúnmente hablando pensamos que escuchar es lo que usamos con nuestros oídos y con eso basta. “Te escuché”. Pero el arte de escuchar es mucho más profundo que eso, me interesa que hablemos sobre el Escuchar Transformativo, aquel que es capaz de cambiar a las personas porque tu escuchar es tan profundo que ellas son capaces de escucharse a sí mismas.

 

El que escucha es un medio y no el responsable de sanar. Es la persona que se expresa la que encuentra sanación dentro de sí misma en el proceso de expresar lo que es verdad para ella (una situación, una emoción contenida, un secreto guardado por largo tiempo, etc). 

El que escucha tiene el rol único de contener y de acompañar a la persona que quiere expresarse en un viaje que puede derivar a aspectos muy profundos de sí mismo (a través de preguntas o bien silencio atento) y que muchas veces contemplan el desafío de expresar o ver aspectos que son dolorosos. 

 

Por que en el acto de ver lo que es doloroso y expresar eso para nosotros mismos u otros se produce un momento de sanación instantánea: lo que ha estado en las sombras sale a la luz de la verdad. Es cuando el llanto (y a veces la risa) toma forma, lo que era un dolor enquistado al menos se sufre y se libera, hay un relajo, un movimiento y una transformación interna.

 

Y si queremos hablar del escuchar transformativo no podemos no hablar de la capacidad de escuchar sin juicio.

 

Exploremos ahora de qué se trata el Poder del Estado de No-Juicio

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Es Estado de No-Juicio es aquel estado abierto en que la persona que escucha es capaz de contener a la otra persona que se está expresando sin generar juicio interno ni externo (ni positivo ni negativo). Se trata de un estado neutral de aceptación y acogida amorosa, de contención profunda.

Para ser capaces de generar este estado de No-Juicio debemos, primero, comprender una de las Verdades más profundas y amorosas que nos rigen: la Verdad de que, en términos últimos, nunca somos juzgados. 

Sin entrar a discutir sobre la consecuencia de nuestros actos, el hecho es que lo bueno y lo malo, lo doloroso y lo placentero, todo tiene un lugar en la creación y es aceptado solo por el hecho de existir. 

Asimismo, todo lo que somos en nuestro conjunto (luz y sombra) es perfecto en sí mismo (ya que lo que Somos engloba todo lo que Es). Es el reconocimientode esta perfección (que se da desde los Estados de No-Juicio) lo que genera un orden que trasciende el dolor y el sufrimiento. 

Irónicamente, cuando somos capaces de ver, sentir y expresar lo que no queremos ver, sentir y expresar (aunque sea para nosotros mismos) es cuando la sanación y transformación profunda toma lugar. El escuchar transformativo es uno de los medios más eficientes para acompañar a alguien en este proceso.  

Expresar nuestras sombras es doloroso. Que alguien nos cuente que ha hecho sufrir a otros u ocultado una parte de ellos mismos por miedo a algo es generalmente un acto de valentía que implica vulnerabilidad profunda. Es desnudarnos ante nosotros mismos. Y lo último que esa persona necesita es que alguien la enjuicie.

 

Uno de los errores más dañinos que cometemos cuando no sabemos escuchar desde espacios de No-Juicio es que enjuiciamos cuando alguien nos comparte algo a corazón abierto. Decimos “lo que sientes o has hecho ha estado errado”, “puedes hacerlo mejor”, “esto es incorrecto”, “esto está mal”.

 

Queremos entender que la acción “correcta” es aquella que nos hace sentir bien y la “incorrecta” aquella que nos hace sufrir como consecuencia. Y que, sin necesidad de agregar juicio, ya sufrimos cuando no vivimos nuestra verdad o cuando dañamos a otros. Eso es suficiente para “aprender” (aún cuando no se trata de aprender nada en esta vida sino de la experiencia en sí misma).  Es una excelente guía interna de saber que nos conecta más con la naturaleza de lo que Somos. 

 

Cuando alguien nos está compartiendo algo que a nuestros ojos está “mal o errado” no es nuestro trabajo enjuiciarlo, sino contener para alivianar el dolor de esa persona en su sanación personal. En esa sanación el aprendizaje está contenido en sí mismo. Y además, cuando somos capaces de ver, contener y aceptar al otro tal cual es, con lo que ha hecho (¡y lo que hemos hecho no define la esencia de lo que Somos en Trascendencia!) o necesita expresar, nos hacemos también capaces de contener ese espacio para nosotros mismos.  

 

 

¿Por lo tanto, cómo escuchamos de forma transformativa? Aquí 7 aspectos claves para ayudarte a ser tu mejor terapeuta personal y el de otros. 

 

1. Cultiva el Silencio Interno: Escucha con tu Ser. Es el estado de presencia lo que sana, el rol del que escucha transformativamente está en mantenerse en estado de recepción, vacío lo más posible de pensamientos o consejos. Es, paradójicamente, desde este vacío donde serás capaz de dar los mejores consejos (que vienen del otro a través de ti).  

 

2. Conecta con la persona: El contacto físico o visual es vital, es la forma es que estamos diciendo “estoy contigo”. Si estás en tu teléfono cerrar los ojos y estar presente al 100% también genera el mismo efecto. 

 

3. Mantén tu espacio físico libre de distracciones: Has de tu atención una prioridad, deja tu teléfono a un lado, cierra la puerta, etc. Si estás en un lugar público utiliza tu concentración, no te distraigas por nada, aún cuando se caiga el mundo, esto da un alto grado de seguridad en la persona que se está expresando. 

 

4. Evita los consejos: Si bien queremos que la persona se sienta mejor, nuestros consejos la gran mayoría de las veces están teñidos por nuestros sistemas de creencia y limitaciones personales. Es mucho más poderoso ofrecer preguntas o explorar alternativas para encontrar soluciones en conjunto que dar consejos. 

 

5. Haz preguntas: Las preguntas guían y abren caminos. Utiliza la información que la persona te está dando para saber qué preguntas hacer. Una buena pregunta es más poderosa que 100 consejos ya que es capaz de hacer emerger claridad interna: aquel espacio donde la verdad es asertiva. 

 

6. Procesa lo que es incómodo: Cuando escuchamos a otros en su dolor, nos enfrentamos también a nuestro propio dolor o a lo que no queremos ver en nosotros mismos. Si queremos ser capaces de acompañar al otro en lo que es incómodo debemos ser capaces de haber visto nuestra propia incomodidad o dolor. Procesamos esto a través de sentir lo que es (si hay llanto, llorar, si sentimos vergüenza, culpa o miedo, permitirnos sentir eso y no taparlo por creer que es errado sentir aquello). 

 

7. Aplica un Estado de No-Juicio: Sea lo que sea que la persona te está expresando, ser capaces de proveer un espacio de No-Juicio es lo que va a permitir que la persona se sienta más segura (incluso de forma inconsciente) de expresar lo que realmente está sintiendo y no lo que es correcto o no decir. Es esta Verdad lo que transforma. 

 

 

Finalmente, escuchar es un acto de Presencia. El escuchar real es un acto de generosidad y amor incondicional tanto para nosotros mismos como para otros. La próxima vez que alguien quiera compartir contigo algo personal profundo aplica estos principios y observa qué sucede. Todo lo que necesitamos para la sanación profunda de nosotros mismos y otros siempre ha estado al alcance de todos y se trata de lo más sencillo: estar con el otro y permitir ser. 

 

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Javiera Correa