Manifestando al Hombre de mis Sueños en 7 Días

Cuando hablamos de Ley de Atracción o de que podemos crear nuestra realidad y atraer lo que queremos en nuestra vida, es probable que pienses en atraer dinero, salud, espiritualidad y sí, también: Amor y Relaciones.

Como alguien que enseña y guía a otros cómo estamos creando nuestra realidad constantemente y de forma natural, en mi vida personal tengo cientos de historias que confirman cómo lo que decimos, pensamos, sentimos y decretamos influencia en nuestro mundo externo y cómo nos sentimos.

La historia de cómo manifesté al hombre de mis sueños (en ese entonces) en 7 días es una de ellas y es real y te voy a explicar cómo y porqué sucedió para que puedas aplicar estos principios en tu propia vida y tu también seas capaz de atraer eso que quieres. Esta historia se ha publicado en varias revistas.

 

***

 

Mi nombre es Javiera y una de mis pasiones es el Surf.

Hablando de vivir la vida soñada, el 2011 tras terminar mis estudios y postgrados me fui a viajar en búsqueda de mi propósito y qué es lo que me haría más feliz.

Terminé en Bali, Indonesia. Uno de los paraísos del surf.

 

En ese entonces, ya aplicaba con diligencia los principios que hacen que atraigamos lo que queramos en nuestra vida y me dedicaba a entender cómo estamos creando nuestra realidad constantemente, con increíbles resultados, pero más que nada, siendo más feliz cada día.

Después de una sesión de surf me encontraba esperando el almuerzo con una amiga. Y cómo sucede muchas veces entre las mujeres, nuestra conversación se tornó rápidamente hacia el tema amoroso.

 

Mi amiga me pregunta “¿no tienes ganas de tener una relación?

 

Expresé honestamente que al estar viajando no pensaba en relaciones pero que más que eso me sentía feliz tal y como estaba.

Ella me detuvo y me hizo una pregunta clave que expandió lo que consideraba posible. Me dijo:

-“¿Y si conocieras a alguien extraordinario, que te hiciera sentir incluso más espectacular, no te interesaría estar con alguien así?”

 

Me detuve unos segundos, sentí la posibilidad y expresé: 

“Bueno… si fuera alguien espectacular… ¡claro!”

En ese segundo dije sí a algo que no consideraba posible.

Estaba expandiendo mi creencia inconsciente de que una relación podría afectar mi felicidad, en vez de expandirla.

¡Y tomé acción!

Aproveché el momento de la emoción y en una página en blanco comenzamos a describir en todo detalle, las características de este hombre ideal.

Porque soñar es gratis y crear nuestra realidad es más un juego que un asunto serio.

Después de todo, no tenía nada que perder.

 

¡Y no exagero! Si iba a manifestar a un hombre espectacular tendría que ser ¡realmente espectacular!

Comencé a redactar el decreto con la mayor especificidad posible, sintiendo en cada frase la emoción de conocer a alguien como el que describía.

Describí su educación, su nacionalidad y ciudad, su estatura, su color de ojos y pelo, su edad,  su estado de salud y condición económica. Que estuviera soltero, disponible, que se alimentara sano, que tuviera sentido del humor, que tuviéramos química sexual y los mismos valores culturales.

Pero además reconocí que no quería ser yo la que me sintiera atraída a el en primer lugar sino que viceversa. Decreté que el me reconociera y que además, se interesara por mí de una forma obvia.

 

25 minutos más tarde, al terminar, la leí en voz alta por última vez, sentí una clara resonancia interna (ese “sí” que se siente expansivo) y una emoción inocente de verlo realidad.

 

Llegó nuestro almuerzo y ¡me olvidé de todo el asunto!


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¡7 días después! ¡Literalmente!

Me encontraba surfeando a las 6 de la mañana cuando uno de los surfistas comienza a hablarme. Esto para mi es natural y no me llamó la atención en lo absoluto.

Al día siguiente lo vi nuevamente, esta vez algunos aspectos me llamaron la atención: era de California, practicaba yoga y surf, tenía 34 y algo en su mirada me atrajo de forma especial.

Aún así, hasta ese momento no distinguí nada especial. Después de todo, realmente me había olvidado de eso que había escrito ¡7 días antes!

 

Esa mañana se acercó a mí y tras unos minutos de duda se decidió a preguntarme si quería salir con él esa noche.

Le dije que lamentablemente me iba otra isla por la tarde, pero le di mi contacto ¡y nuevamente me olvidé!

 

Esa tarde recibí un mensaje que no había recibido nunca hasta entonces, decía “si fuera a la isla donde vas, ¿saldrías a tomarte algo conmigo? – Sebastián”.

Ahora, ¡esto si que se estaba poniendo interesante y algo empezaba a sonar familiar!

 

Cuando pedimos y decretamos al universo queremos mantener una actitud abierta.

 

Dije que sí. Nuevamente, ¿qué tenía que perder?

 

Al día siguiente, cuando lo vi llegar mochila al hombro y una sonrisa en la cara bajo el sol de Bali, supe en ese momento y sin duda de que era el hombre que había manifestado unos pocos días atrás. ¡Sentí una emoción que recorrió mi cuerpo!

 

Fue el comienzo de una hermosa relación que duró el tiempo perfecto que tuvo que durar cumpliendo con al menos un 90% de precisión con relación a todo lo que había pedido.

 

Esta historia me fascina porque tiene muchos elementos de la manifestación consciente. Decretar desde la abundancia, creer que es posible, ser capaces de soltar y decir que si para finalmente sentir gratitud.

 

 

¿Por lo tanto dónde está la clave de esta Manifestación Consciente?

En la diferencia de crear desde la carencia versus desde la abundancia.

En la energía que sentimos internamente que debe estar en concordancia con lo que queremos atraer en nuestra vida.

 

Si queremos una relación porque nos sentimos solos atraeremos más soledad, si queremos una relación que nos haga sentir felices y expansivos queremos expandir como nos sentimos en primer lugar.

Por lo tanto sé feliz hoy y comienza a atraer no solo a la pareja de tus sueños sino todo aquello que tu corazón anhela y que te hará disfrutar de la experiencia de estar vivos.

 

¡Estamos conectados!

 

Javiera Correa

www.javieracorrea.com