El Miedo y el Deseo

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NUEVE CONSEJOS PRACTICOS PARA ENFRENTARSE A LOS MIEDOS:

1. Distingue los miedos amigos de los miedos enemigos: Los amigos te advierten del peligro para librarte de él, no para entregarte en sus manos.

2. Tú no eres tu miedo: Una de las artimañas más insidiosas usadas por el miedo en que nos identifiquemos con él y nos sintamos avergonzados. Esto nos condena al silencio, al secretismo y nos impide buscar ayuda. Los miedos son algo que soportamos como cualquier enfermedad. Tienes que pedir respeto por tus miedos como por tus otras dolencias.

3. Debes declarar la guerra a los miedos enemigos, que han invadido tu intimidad: Hay que adoptar una postura activa. Hay que mantener el énfasis sobre las acciones como es característico del planteamiento conductual de los problemas clínicos.

4. Tienes que conocer a tus enemigos y a sus aliados: Hay que conocer las estrategias del miedo, las circunstancias en que prefiere atacar, sin olvidar que es un fenómeno transaccional que surge de la interacción entre un factor subjetivo –tú- y un factor objetivo –tu circunstancia- El enemigo está, por lo tanto, fuera y dentro de ti. Dentro de ti están las falsas creencias que lo alimentan, el miedo al esfuerzo y la intoxicación de la comodidad. ¡¿A cuántas cosas has dado poderes plenipotenciarios sobre tu vida, es decir, cuántas cosas insignificantes has convertido en imprescindibles?!

5. No puedes colaborar con el enemigo: El miedo es invasor y tiende a corromper al invadido. Puede apoderarse de la conciencia entera del sujeto, alterar sus relaciones. Conviene por ello que lo aísles dentro de tu dinamismo mental. No intentes justificarlo.

6. Tienes que fortalecerte: La solución para luchar contra el miedo es disminuir el peligro o aumentar los recursos personales. En primer lugar, tienes que preparar tu organismo para la batalla. El miedo emerge de la biología, aunque no se reduzca a ella. Esta demostrado que el ejercicio físico es un antídoto contra la angustia. Aumenta la tolerancia al esfuerzo.

7. Háblate como si fueras tu entrenador: El modo como conversamos con nosotros mismos y la influencia que tiene en nuestro estado de ánimo ese Otro íntimo con el que conversamos nos permite acceder o no a las fuentes de nuestra energía. Los entrenadores saben muy bien que el atleta debe animarse a sí mismo antes de dar el salto.

8. Debilita a tu enemigo: Critica las creencias en que se basa. Desenmascara sus jugadas de farol. Búrlate de él. Desarrolla el sentido del humor para desactivarlo. Aprovecha todo lo que sabes para hacerle daño. Y sabes dos cosas, al menos: Primera, que las técnicas para desprestigiar el estímulo peligroso son la desensibilización imaginaria o real. Exponerse gradualmente en vivo o en imagen. Segunda, que las creencias erróneas son el caballo de Troya del que se sirve el miedo para entrar dentro de ti. Hay que detectar esas creencias, criticarlas, discutirlas, arrinconarlas y, cuando estén lo suficientemente debilitadas, darles una patada en el culo y sustituirlas por otras creencias adecuadas para vivir.

9. Busca buenos aliados: Es difícil combatir el miedo solo. Y si el miedo es patológico, imposible. Busca consejo y ayuda de personas competentes. Si tienes esa suerte, busca a quien pueda darte ánimo cuando estés desalentado. Las redes de apoyo afectivo son la mejor solución a muchos de nuestros problemas, incluido el miedo.